PERA PERILLA ACOFAR CON CANULA N 12 - 9X17 CMS

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PERA PERILLA ACOFAR

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PERA PERILLA ACOFAR

(LAVADOS INTESTINALES)

En ambientes médicos profesionales el interés de la lavativa se ha relegado a un notorio papel histórico, y esto es una verdadera lástima porque en nuestros días su validez se halla aún en plena vigencia.

La poca atención que se les concede es el fruto de la ignorancia de su gran valía y, como en muchas otras cosas, el que perdure la valoración de su utilidad hay que agradecérselo a la Medicina Natural.

No resulta pues extraño que Brauchle (antiguo Presidente de la Sociedad de Médicos Naturistas de Alemania) la hubiera incluido en su popular libro sobre los “DIEZ REMEDIOS CAPITALES DE LA MEDICINA NATURISTA”.

Cuenta este mismo autor una anécdota que no por folclórica resulta menos sugerente  y que tuvo por protagonista a su maestro, el profesor Schönenberger. Este siempre recomendaba obsequiar un irrigador (lavativa) como regalo de bodas a toda nueva pareja. Quien pensaría que se trataba de una broma o hiciera cara de sorpresa un primer momento, se vería gratamente compensado al cabo de los años cuando pudiera apreciar la bondad de tan poco estético pero muy benéfico objeto. Él lo  hacía con frecuencia y a la larga siempre había recibido muestras de agradecimiento.

INDICACIONES:

1 – ESTREÑIMIENTO

Las simples ingestión de agua fresca limpia y pura de manantial constituye de por sí un excelente remedio para combatir el estreñimiento. Basta con beber unos pocos y pequeños sorbos durante es día para estimular de forma efectiva el peristaltismo intestinal.

Por supuesto que tampoco hay que olvidar adoptar adecuadas medidas de tipo dietético.

La lavativa actúa de forma  mucho más rápida y directa que los laxantes (exceptuando los  purgantes irritantes del intestino.

Hay que considerarla, pues, como una medida higiénica a usar en tales casos, y a la que convendría familiarizarse como lo hemos hecho, por ejemplo, con el cepillo de dientes.

El estreñimiento crónico, una de las lacras de nuestra civilización, es un martillo que  va golpeando solapadamente la salud de quien lo padece.

Las heces retenidas producen auto intoxicación  que a la larga va a repercutir desfavorablemente sobre el hígado (órgano que desintoxica del cuerpo) y, de rebote, sobre el resto del organismo. Por otra parte, un estreñimiento crónico favorece el mantenimiento de procesos inflamatorios al nivel de apéndice y de vesícula y vías biliares. Existen dos tipos de estreñimientos:

1 – De tipo atónico

2 – De tipo espástico

El estreñimiento del tipo atónico se debe fundamental a que las paredes del intestino grueso están demasiado flácidas, lo que dificulta la progresión  de las heces. Suele  acompañarse de unas paredes abdominales también blandas, que podremos apreciar a través de la palpación.

E estos casos se utilizarán 1 litro de agua fría, que podrá ser pura o con un poco de jabón diluido (agua jabonosa), para que el efecto sea todavía mayor. Por otra parte, hay que considerar siempre que cuanto más fría sea el agua, mayor será el estímulo sobre el peristaltismo intestinal y, por lo tanto, más probable será la defecación.

El estreñimiento espástico se debe justamente al fenómeno contrario. Hay una contractura aumentada o tensión mayor de las fibras musculares que rodean el intestino, lo que dificulta también la progresión de las materias fecales.

Si palpamos el vientre de estos pacientes suele apreciarse más endurecimiento de lo que es habitual en una persona normal. Aquí conviene utilizar 1 litro de agua bien caliente (37-38 Cº) que podrá ser pura o, todavía mejor, en forma de infusión de manzanilla.

Si la eliminación de materias fecales ha sido insuficiente, no debemos poner ningún reparo en volver a repetir la lavativa dos o tres veces más. Cuando se trata de un estreñimiento pertinaz resulta útil emplear una lavativa cada día hasta que una alimentación correcta  y natural regule por sí sola la defecación.

El estreñimiento espástico se debe justamente al fenómeno contrario. Hay una contractura aumentada o tensión mayor de las fibras musculares que rodean el intestino, lo que dificulta también la progresión de las materias fecales.

Si palpamos el vientre de estos pacientes suele apreciarse más endurecimiento de lo que es habitual en una persona normal.

Aquí conviene utilizar 1 litro de agua bien caliente (37 – 38 ºC) que podrá ser pura, o mejor todavía, si es utilizado en forma de infusión de manzanilla.

Si la  eliminación de materias fecales ha sido insuficiente, no debemos poner ningún reparo en volver a repetir la lavativa dos o tres veces más.

Cuando se trata de estreñimientos pertinaces resulta útil emplear una lavativa cada día hasta que una alimentación correcta y natural regule por si sola la defecación.

2 – ENFERMEDADES INFECCIOSAS AGUDAS

La lavativa constituye un remedio de primer orden a utilizar en toda enfermedad febril, incluso antes de establecer un diagnóstico exacto, ya que cuanto antes se aplique mejor va a ser el pronostico de la enfermedad, sea cual sea, y disminuirás su gravedad potencial.

Muchos casos de fiebre se inician curiosamente con escalofríos, debido a un desajuste en los mecanismos termorreguladores del organismo.

Es conveniente entonces administrar una serie de tres lavativas calientes, pues, solo con una, muchas veces no basta. Una vez se haya instaurada ya la fiebre  (aumento de la temperatura corporal) convendrá iniciar una serie de tres lavativas, frías o tibias en función de la temperatura corporal.

Por acción del agua fría el intestino grueso se vacía rápidamente produciéndose al poco tiempo una derivación de la sangre acumulada en la cabeza del enfermo hacia la zona intestinal, con lo que mejoran ostensiblemente síntomas concomitantes a la fiebre, como la sensación de calor facial, dolor de cabeza en general.

Entre los practicantes de técnicas de hidroterapia es muy popular la llamada “serie de lavados” (fricciones con un paño mojado en agua fría) de una parte o de todo el cuerpo, que ya en su tiempo Kneip la introdujo como buena medida para aliviar al enfermo de una fiebre demasiado alta. El efecto todavía seria más rápido o radical si se combinara con uno o más series de lavativas frías, ya que el resultado derivado hacia la piel (lavados) o el intestino (lavativas) serian mayor. Otras medidas como la practica del ayuno con toma de líquidos (zumos de frutas, hortalizas, caldo vegetal, infusiones o agua mineral) la envoltura abdominal o de pecho por la noche y el respirar aire puro (ventana parcialmente abierta, incluso en las grandes ciudades por la noche el aire es aceptablemente puro) constituye lasa medidas básicas del tratamiento de enfermos febriles mediante la medicina natural.

Si para alguien es particularmente gratificante la medicina natural, esto es sin lugar a dudas, a os niños. No debería olvidarse jamás este tipo de medidas con ellos. El uso adicional de antibióticos solo habría que  resérvalo a aquellos casos contados donde estuviera verdaderamente en grave peligro la vida del paciente.

COMO APLICAR LA LAVATIVA

Conviene que el paciente que va a recibir  la lavativa esté echado en la cama, pero recostado en su lado derecho y con las rodillas y los codos flexionados. La punta del  tubo irrigador (cánula) se unta con un poco de aceite o vaselina para que pueda penetrar en el ano sin dificultad.

Es recomendable asimismo, colocar abundante papel higiénico u otro tipo de papel absorbente junto a las nalgas del enfermo para evitar que se puedan manchar las sábanas al retirar el tubo (goteo) una vez que se haya puesto la lavativa.

Antes de introducir la cánula en el ano  conviene haber hecho salir  previamente todo el aire existente en el tubo de goma. Para ello basta simplemente con dejar el tubo colgando, abrir la llave de paso y cerrarla cuando comience a salir líquido. 

Esta operación se puede efectuar en una vasija que colocaremos en el suelo junto a la cama del enfermo. Hay que evitar, pues que entre el aire en el intestino (insuflación) para que no se produzcan espasmos dolorosos.

Una vez cerciorados de que la temperatura del líquido de la lavativa es la correcta, hay que hacerlo bajar despacio. Si el paciente se queja de dolor debido a que entra demasiado deprisa, pararemos la circulación del líquido comprimiendo el tubo de goma con los dedos, hasta que las molestias hayan desaparecido.

Podemos graduar también la presión de entrada del líquido en el intestino subiendo (aumenta) o bajando (disminuye) el irrigador.

Una vez puesta la lavativa normal (sin aditivos) el paciente debe retener su contenido el máximo de tiempo posible (unos 15 minutos) hasta que vaya al sanitario a evacuarlo. Se deberá tomar las lavativas diarias hasta unos siete días seguidos principalmente en casos de estreñimiento grave o crónico.

Lo ideal como ya he mencionado en el inicio de este libro es que se restaure la función intestinal de eliminación yendo al sanitario para evacuar 3 veces al día. Los siguientes aditivos podrán ser utilizados conforme las situaciones que se presente según la descripción abajo. 

ADITIVOS ÚTILES

SAL COMÚN: Una cucharadita por litro de agua. Se utiliza para otorgarle un valor más fisiológico al agua introducida.

MANZANILLA: Se utilizará por infusión cuando existan espasmos intestinales. Su acción antiespasmódica se verá todavía más reforzada si esta suministra bastante caliente (37 – 38Cº).

JABÓN: Disuelto en agua fría o caliente, produce una rápida estimulación del peristaltismo intestinal y con ello, la defecación. (Se puede utilizar el jabón de coco o jabón neutro).

ACEITE: Cuando resulta conveniente suministras n gran número de lavativas a un paciente, es recomendable añadir una o dos cucharadas de aceite al agua de la lavativa, a fin de evitar una posible sequedad de la mucosa intestinal. (Utilice aceite de Oliva, Girasol, etc.).

LAVATIVA: Aplicar Enemas exclusivamente de aceite (125ml = un octavo de litro. 

Se utiliza cuando hay heces muy endurecidas que convienen ablandar, en casos de fisura anal. En tales situaciones de defecación suele producirse en poco tiempo. Si no es así, resulta útil entonces administrar una lavativa con 1 litro de agua caliente a 37 – 38Cº, después de trascurridas unas horas

CONTRAINDICACIONES:

El empleo de  enemas o lavativa muy caliente o con infusión de plantas irritantes o laxantes puede ejercer un efecto abortivo en los primeros meses de embarazo, por lo que la gestante tendrá que prescindir de ellas.

 

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